Fisioterapia en el agua para adultos mayores

La terapia acuática no solo es empleada desde tiempos remotos para la recuperación de lesiones, sino que la aplicación más considerada siempre ha sido el mantenimiento físico de adultos mayores. En el agua encontramos un medio idóneo para ejercitar con el menor esfuerzo y a la vez la mayor efectividad las cualidades mermadas del adulto mayor que le hacen proclive a  accidentes y a la consecuente merma de su autoestima. Entre el  80 y el 90% de las fracturas de cadera del adulto mayor son secundarias a caídas y uno de cada tres mayores sufrirá una caída en el transcurso de un año. Es normal que los ancianos, por miedo, restrinjan  su actividad y así disminuyan drásticamente su calidad de vida.

Una aproximación a la experiencia de ingravidez

Los ejercicios de inestabilidad del cuerpo en el agua generan gran cantidad de información sensorial y provocan reacciones de equilibrio en el cuerpo: al reducirse el componente gravitacional, el sistema somato-sensorial se somete a un reto en el mantenimento de la verticalidad y de las reacciones estabilizadoras. No es solo la flotabilidad que tiende a mantenernos erguidos sin miedo o riesgo a caídas: la presión envolvente que el agua genera en torno a nuestro cuerpo provoca gran cantidad de información sensorial, que exige y ejercita reacciones de equilibrio muy discirminativas e inmediatas.

El efecto del estímulo de contacto y presión -tanto cutáneo como profundo- va a hacer que seamos mas conscientes de cada movimiento y de cada gesto. Todo ello hace que la persona mayor se sienta segura para hacer ejercicios de mantenimiento e ir ¨más allᨠarriesgando sin miedo a acometer tablas de entrenamiento dirigidas a mejorar en reflejos, coordinación y equilibrio. Los estímulos  sensitivos sore los receptores corporales hacen que las intervenciones en este medio mejoren la propiocepcion o conciencia corporal, lo que indiscutiblemente conlleva una  sensación de seguridad y bienestar para el paciente.

La temperatura

Un principio térmico del agua es su alto calor específico y alta conductividad térmica ya que transfiere el calor 25 veces más rápido que el aire. Esto nos permite jugar con temperaturas terapéuticas tan efectivas como el calor -relajante y analgésico- o el frío -activador, antiinflamatorio o compresivo y drenante-. 34,5 grados centígrados es considerada la temperatura indiferente o neutra. Por encima de ella, el baño producirá analgesia, ya que el calor aumenta el umbral de dolor o sensibilidad de los nociceptores (los receptores del dolor), disminuyendo además  la velocidad de conducción nerviosa y la contractura muscular. No solo relaja la musculatura esquelética sino también la musculatura lisa de órganos o visceras internas.

A una temperatura agradable, le hemos de sumar la seguridad que a la persona mayor le supone trabajar en el agua. Si además añadimos el abrazo corporal con que nos obsequia cuando en ella nos sumergimos, es evidente que no puede ser mejor medio.

Autonomía e independencia

Cuando introducimos ejercicios de estiramientos -sin lugar a dudas los más importantes para el mayor, después de los de equilibrio-, la temperatura y la estabilidad también cumplen un cometido sin igual. La repercusión positiva cuantificada  en estudios clínicos señala que el balance articular pasivo y activo así como la coordinación y funcionalidad psicomotriz se desarrollan en el agua de una manera extraordinariamente eficaz. Estos ejercicios facilitan la autonomía y los pacientes son capaces de moverse con mayor independencia.

Ejercicios personalizados

Los ejercicios de potenciación muscular bajo el agua son inigualablemente adaptables a cada persona y a cada momento. Existe un fenómeno físico en el agua secundario a la succión que ésta ejerce tras el elemento que se desplace sumergido en ella. Esta succión que se opone al movimiento por ejemplo de nuestro brazo, es de una fuerza o intensidad resistiva que depende de la velocidad y fuerza con la que nosotros movamos nuestro brazo. De esa manera, si yo intento desplazar una de mis extremidades rápidamente bajo el agua, ésta opondrá más fuerza contra mí que si lo hiciera lento y suave.

Este es el modo perfecto de autorregular el esfuerzo empleado en cada uno de nuestros ejercicios. No existe máquina alguna capaz de ¨comprender y adaptarse” tan exquisitamente a nuestra necesidad y, gracias a este fenómeno, parece imposible dañarse con algún sobreesfuerzo.

El medio acuático nos permitirá asisitir y resisitir determinados ejercicios según propósitos para relajar o fortalecer ciertos grupos msuculares. Parece haber un consenso estadístico en el consejo de hacer dos sesiones semanales de al menos 45 minutos de mantenimiento acuático.

Favorece los sistemas circulatorio y respiratorio

La adaptación al esfuerzo físico es evidentemente favorecida por la resistencia que la presión del agua ejerce contra la expansión de la caja torácica para inspirar o para desarrollar el latido cardiaco, de manera que el realizar cualquier esfuerzo físico bajo el agua supone un entrenamiento extra para estos sistemas respiratorio y circulatorio.

En personas mayores, trabajar el equilibrio en un medio seguro, ejercita la conciencia corporal, el control postural y las reacciones de equilibrio. Es la mejor prevención de caídas porque disminuye el riesgo de las mismas. Todo ello repercute  de manera evidente en  la autoestima del paciente. Además, el medio acuático estimula con mayor profusion la vasta red de circuitos de retroalimentación que se integran en el circuito del control motor subcortical, cortical y periférico para regular la postura.

No cabe duda cuando los trabajos científicos nos corroboran la repercusión que todo este entrenamiento del equilibrio, la seguridad física, la elasticidad y la potenciación muscular, tiene en la autoestima y en la capacidad de relación social de las personas mayores que practican el mantenimiento acuático.

Es un medio poco común que se relaciona con algo divertido y entretenido, lo que favorece la motivación y el interés por el tratamiento. Todo resulta más fácil y atractivo cuando se practica en grupos en los que la satisfacción y el buen humor invitan a cumplir con un tratamiento tan importante e indicado en personas de edad.

Beneficios reconocidos

Los beneficios más reconocidos en los textos científicos que hemos encontrado tras una exahustiva búsqueda son:

Agilidad y potencia muscular

Elasticidad y movilidad articular

Habilidades de orientación

Desarrollo del movimiento y la postura

Eficiencia de la marcha

Repercusión en alteraciones sensoriales

Ejercitación de facultades cognitivas, comunicativas y del comportamiento.

Resistencia cardiorespirastoria y adaptación al esfuerzo

Ángel Villamor