Hola, soy Beatriz Barcala Sánchez, tengo 32 años. A los 13 años me diagnosticaron artritis reumatoide juvenil, y -aunque siempre he podido hacer una vida normal- mi rodilla izquierda sufrió mucho la enfermedad. Los dolores eran tan fuertes y constantes que mi vida se vio limitada drásticamente y dependía del dolor de mi rodilla, del que había en ese momento, y del que podía haber si salía de casa (con muletas, claro). Mi movilidad era casi cero y dependía siempre de mi novio para que me llevase a los sitios. No había medicinas que me quitasen el dolor ni la inflamación y las infiltraciones no eran ya una solución. Pero el dolor no era el dolor de mi artritis, era diferente, así que decidí ir al traumatólogo para ver el estado de mi rodilla.

Fui a la Clínica iQtra, ya había estado con ellos por un problema en las muñecas (otra historia, pero también por la artritis y también con final feliz). Les conocía porque como el deporte de competición no era muy recomendable por mi enfermedad, decidí estudiar para poder dedicarme al motociclismo de competición pero desde la parte trasera del box (trabajo como ingeniera electrónica en Aprilia), y sabía que habían operado todo tipo de lesiones a pilotos, jóvenes como yo, y que junto con el método de rehabilitación q tienen habían obtenido muy buenos resultados.

Los resultados de las pruebas de mi rodilla eran claros: no dudaron en aconsejarme una prótesis total de rodilla para volver a recuperar mi vida. Seguramente es algo que hay que pensar bien, tengo una amiga fisioterapeuta que siempre me ha apoyado mucho y me acuerdo de que los médicos estuvieron siempre disponibles explicándome todas mis dudas y respondiendo a las miles de preguntas. Hasta que por fin llegó el día, me pusieron una rodilla nueva. Al día siguiente empecé con la rehabilitación y a los dos días estaba ya paseando por los pasillos y subiendo y bajando escaleras. La rehabilitación fue dura, es verdad, pero nada comparado con lo duro y difícil que era mi vida antes de la operación, así que sabía que valía la pena.

Y valió la pena, sin darme cuenta, a los 6 meses estaba probando mi rodilla nueva sobre unos esquíes bajando las  montañas de Formigal y pasó la prueba… ¡Y con nota! (Los días duros de rehabilitación ¿quién los recuerda?). Pero la prueba más dura a la que la estoy sometiendo es a ser madre. Durante el embarazo mi rodilla era una articulación más, gané 13 kg y ni una queja. Ahora nuestra hija tiene 19 meses, y no para quieta ni un segundo. Y Yo puedo estar con ella, correr detrás de ella, agacharme con ella, cogerla del suelo en brazos, sentarme en el suelo con las piernas cruzadas y que ella se siente encima para jugar con sus juguetes (su posición preferida), la llevo a la guardería en bici, damos unos paseos súper bonitos por el rio… Todas estas cosas, y muchas más que no nos damos cuenta que podemos hacer, hasta que algo nos lo limita, eran inimaginables para mi antes de la operación. Pienso mucho en la cirugía y siempre lo mismo: menos mal que me operé. Y lo tengo claro, si la rodilla derecha empieza a dar los mismo problemas… ¡pido hora para quirófano!




PRÓTESIS EN PACIENTES REUMÁTICOS

Beatriz fue muy dura y acudió a nosotros con una deformidad y una rigidez tan importantes que su rehabilitación fue más difícil de lo habitual. Pero su buen humor y ganas de recuperar una vida activa y saludable hizo todo posible.

Nos encontramos hace poco en un aeropuerto volviendo de un circuito, llevaba en brazos a su hija preciosa que nos alegro a todos el viaje de vuelta con sus travesuras. De Beatriz poco necesito alabarla tras haber leído sus palabras.

La duda acerca de las prótesis en pacientes jóvenes ha cambiado en estos últimos años gracias a que la industria ha realizado avances importantes en los materiales empleados y principalmente en su diseño. Las prótesis actuales tienen una vida media mucho mas larga que las antiguas, parece que pueden llegar a superar los veinte años de duración. Además, la ventaja mas importante es que las prótesis que empleamos desde hace ya más de diez años, disponen de una piezas recambiables , que son las que realmente sufren rozamiento y desgaste con los años, y que nos permiten renovar la prótesis con una cirugía poco agresiva pues las piezas adheridas al hueso normalmente no hay que recambiarlas.

La rodilla de Beatriz era una rodilla muy deteriorada cuando decidimos operarla. La artritis reumatoide a es una enfermedad congénita que desarrolla una serie de anticuerpos en la sangre del paciente que erróneamente atacan sus propias articulaciones provocando un desgaste articular similar al desgaste de la artrosis o envejecimiento articular.

Existen enfermedades reumáticas que despiertan en la infancia y provocan en edades juveniles como el caso de Beatriz, dolor y limitación de movilidad o rigidez articular hasta la invalidez articular.

Dr. Ángel Villamor