Tengo 59 años y soy auxiliar de enfermería. Os podrá parecer que dar un abrazo es un gesto muy sencillo, pero en mi caso, de no ser por el equipo de iQtra, ahora no podría hacerlo debido a una fractura de la cabeza del húmero.

Sucedió cuando estaba corriendo; choqué contra otro corredor y sufrí una caída que provocó esta lesión en mi brazo izquierdo. Hasta ese momento no había tenido ningún problema de salud y practicaba mucho deporte (acudía al gimnasio 4 veces por semana a clases de fitness o pilates), por lo que mi vida cambió en un instante.

La lesión se presentaba complicada, y por ello acudí a iQtra. Desde el primer momento, el equipo médico de la clínica me transmitió seguridad y tranquilidad durante el proceso de tratamiento. Su cautela en cada paso de la recuperación hizo que me sintiera muy protegida, y por ello puse toda mi confianza en ellos.

Es innegable que el camino ha sido largo, costoso y con muchos altibajos. Los sentimientos de impotencia se mezclaban con la incertidumbre ante mi futuro inmediato. Necesitaba recuperar mi vida en todos sus aspectos, y aunque dada la gravedad de la lesión aún tengo limitaciones, puedo decir que el reto está superado: ya  estoy incorporada de nuevo a mi actividad laboral.

Gracias al trabajo bien hecho de todos y cada uno de los profesionales de iQtra es posible recuperar lo que creías perdido, y aunque las lesiones en algunos casos no desaparezcan en su totalidad, no nos podemos rendir. El esfuerzo que realizan para que todo vuelva a la normalidad es enorme. Asumo como paciente el resultado obtenido, vivo con ello y, lo más importante, puedo hacerlo. Quiero expresar mi agradecimiento infinito al trabajo realizado en mi hombro, ya que sin él no hubiera podido recuperar mi vida.

 

 

 




FRACTURA DE HÚMERO

Mª Sol sufrió una fractura muy compleja de la cabeza del húmero, tan complicada que se valoró la opción de ponerle una prótesis de hombro. Debido a la edad de la paciente nuestros cirujanos intentaron, en lugar de poner la prótesis, reconstruir su cabeza humeral y así conservar la articulación.

Nuestro objetivo en cuanto a la rehabilitación era conseguir la mayor cantidad de movilidad posible para que la paciente pudiera hacer una vida normal. Cuatro meses después, aunque la movilidad no es completa (secuela con la que antes de la cirugía ya contábamos), la paciente puede trabajar y realizar lo que mas le gusta, la pintura.

Eva Tirado, fisioterapeuta.