Ventajas de la matronatación en el desarrollo del bebé - iQtra Medicina Avanzada

Ventajas de la matronatación en el desarrollo del bebé

Publicado el 25.02.17 en Fisioterapia por iQtra

Juego, desarrollo y estimulación en el agua: los beneficios de la matronatación

 

La natación para bebés potencia y mejora su desarrollo psicomotor, cognitivo y sensorial, les aporta confianza y enriquece la relación entre el bebé y sus padres. Todo ello mientras ambos juegan y se divierten en la piscina. Estela Pérez, fisioterapeuta de iQtra Medicina Avanzada y experta en terapia acuática, lo comprueba con cada niño: “El agua es un entorno idóneo para la estimulación infantil, facilita ciertos movimientos, relaja las articulaciones, despierta el equilibrio… Y el bebé se siente cómodo, libre y ágil y se divierte”, cuenta Estela Pérez. “El medio acuático le aporta autonomía y confianza: en la piscina, junto a su padre o a su madre, amplía su seguridad física, disfruta y se relaja”, añade la experta, “a la vez que se habitúan al medio y aprenden a manejarse en él, algo que también supone una gran tranquilidad para los padres”.

 

“Si la terapia en el agua es beneficiosa para todos los niños en general, señala la fisioterapeuta, mucho más en aquellos que sufren algún tipo de patología como hipotonías de cualquier origen, grandes prematuros, parálisis cerebral infantil, enfermedades neuromusculares, etc.”

 

Los bebés pueden disfrutar de esta experiencia y sus beneficios desde los cuatro meses. “Las sesiones se adaptan a la edad del bebé”, apunta Estela, “de hecho, cada bebé se desarrolla a su ritmo y en iQtra nuestra máxima es respetar dicho proceso”.

 

Siguiendo este criterio, la especialista en matronatación nos explica las líneas generales del curso:

 

  • Primero nos centramos en que el bebé adquiera tono muscular en la espalda, sujete la cabeza, se mantenga boca abajo y en esta postura empiece a hacer reacciones de equilibrio.
  • En medio de juego y chapoteos fomentamos que el niño aprenda el agarre de objetos, traspase con ellos la línea media, encaje piezas…
  • Cuando ya tienen tono muscular suficiente comenzamos a trabajar con los peques sentados. Usamos flotadores y otros materiales de la piscina y también las manos de sus padres, lo que fomenta el vínculo y el apego entre padre e hijo.
  • A partir del año comenzamos a trabajar ya con posturas en bipedestación (de pie) y con la preparación para la marcha. A través de los ejercicios en el agua vamos ayudando al niño a que desarrolle el equilibrio para permanecer de pie a la vez que vamos aumentando la fuerza de sus piernas y de su espalda.
  • A los 2 años el niño ya empieza lo que propiamente serían las habilidades para la natación. Ya es capaz de mantenerse en el agua él sólo con pequeñas ayudas y vamos introduciendo la patada natatoria y el movimiento de los brazos. A los dos años o dos años y medio llega el momento en el que el peque ya puede zambullirse en piscinas más grandes.